Leyenda Sirena de las Mirandas – Ares

“En la mitología griega, las sirenas eran concebidas como seres fabulosos con la parte inferior del cuerpo de un ave, y con la superior de una mujer alada. Así las describe Homero a las que le cantan a Ulises en su viaje de Troya a Ítaca.

Pero la sirena que nadaba por los mares de Ares era muy distinta a las griegas. Igual que las que cuentan que vieran por toda Europa ya desde la Edad Media , la nuestra era una sirena marina. Hasta la cintura , mujer, de belleza y atractivo como las princesas de los cuentos. Y de ahí para abajo era un pez con una cola rosada y llena de escamas de plata, que recordaba en el color a un salmonete gigante.

Era una sirena inquieta y habladora, y le daba por charlar con gaviotas y cuervos marinos, que le contestaban con sus gritos incomprensibles. Algunas veces, jugaba en medio de un banco de peces o con los delfines que visitaban la ría. Luego quedaba sola y pensativa, y se iba a tomar el sol por las playas de Perbes y de Centroña y por las del oeste de Ares, pero siempre se tenía que sumergir en el mar cuando llegaban personas. Frecuentaba las desiertas islas Mirandas, aunque por allí también pasaban pescadores a robar un poco de aceite de la boya y calentar con él la comida. ¿Por qué asustaba a la gente? ¿No podría ser ella una muchacha normal?.

Un día fue sorprendida en una playa por un hidalgo de los más poderosos de Galicia, que se quedó totalmente enamorado. Se casó en secreto con ella y la llevó para casa. Con el paso del tiempo lejos del mar, le cayeron las escamas y la piel de la cola y pudo por fin tener hijos. Nunca más se sintió sola la sirena de las Mirandas.

 Cuentan que este es el origen del linaje de los Mariño, que tienen por armas unas olas azules. En Caldas de Reis un relieve muestra la leyenda de la sirena de los Mariño.”

Historia del “Voto de Chanteiro”

En el año 1404 la epidemia de la peste afecta a la comarca de ferrolterra, lo que conlleva un gran número de muertes en la zona. Esta tragedia sólo podía ser vencida por intersección divina y es así como piden a la Virgen de Chanteiro que cese la misma. Esta virgen era de gran devoción para los pueblos marineros, de hecho, la dicha ermita era la que veían los pescadores tanto al entrar como al salir de la ría y la saludaban con los remos en alto.

Se dice que a esta Virgen acudieron los representantes de los pueblos de la comarca para implorar la desaparición de la epidemia. Esto sucedía en los días inmediatos a la Pascua de Pentecostés.

La epidemia remitió y las gentes de la zona decidieron realizar una ofrenda (voto) de agradecimiento. La ofrenda era entregar seis libras de cera para iluminar la capilla, así como renovarse el voto anualmente. Le ofrecían a la Virgen una flor y se colocaba en sus manos: la flor de Chanteiro. El Voto era ofrecido por Ferrol, A Graña, Ares y Mugardos.

Una vez efectuada la ofrenda religiosa comenzaba la fiesta profana y la romería propiamente dicha. Con el tiempo la celebración profana fue teniendo cada vez más fama. Ferrol pidió la conmutación del Voto en 1839, más tarde Ares abandonó esta ofrenda después de la Desamortización y fue recuperada en 1954. En cuanto a Mugardos, las autoridades dejaron de celebrarlo durante la II República, recuperándose después de la Guerra Civil.

 Los que nunca dejaron de asistir a Chanteiro, el martes de Pentecostés, fueron las gentes de las diversas aldeas de la comarca, que continuaron con la devoción a la Virgen milagrosa, en una tradición que ya cumplió más de 600 años. En la actualidad el día del Voto de Chanteiro, es fiesta local en Ares y Mugardos.

Leyenda “Cova dos Mouros”

En el año 1404 la epidemia de la peste afecta a la comarca de ferrolterra, lo que conlleva un gran número de muertes en la zona. Esta tragedia sólo podía ser vencida por intersección divina y es así como piden a la Virgen de Chanteiro que cese la misma. Esta virgen era de gran devoción para los pueblos marineros, de hecho, la dicha ermita era la que veían los pescadores tanto al entrar como al salir de la ría y la saludaban con los remos en alto.

Se dice que a esta Virgen acudieron los representantes de los pueblos de la comarca para implorar la desaparición de la epidemia. Esto sucedía en los días inmediatos a la Pascua de Pentecostés.

La epidemia remitió y las gentes de la zona decidieron realizar una ofrenda (voto) de agradecimiento. La ofrenda era entregar seis libras de cera para iluminar la capilla, así como renovarse el voto anualmente. Le ofrecían a la Virgen una flor y se colocaba en sus manos: la flor de Chanteiro. El Voto era ofrecido por Ferrol, A Graña, Ares y Mugardos.

Una vez efectuada la ofrenda religiosa comenzaba la fiesta profana y la romería propiamente dicha. Con el tiempo la celebración profana fue teniendo cada vez más fama. Ferrol pidió la conmutación del Voto en 1839, más tarde Ares abandonó esta ofrenda después de la Desamortización y fue recuperada en 1954. En cuanto a Mugardos, las autoridades dejaron de celebrarlo durante la II República, recuperándose después de la Guerra Civil.

 Los que nunca dejaron de asistir a Chanteiro, el martes de Pentecostés, fueron las gentes de las diversas aldeas de la comarca, que continuaron con la devoción a la Virgen milagrosa, en una tradición que ya cumplió más de 600 años. En la actualidad el día del Voto de Chanteiro, es fiesta local en Ares y Mugardos.

Son muchas las teorías que quieren dar explicación a esta construcción. Unos opinan que fue una habitación prehistórica y que se sitúa tan cercano al mar porque era más útil para la caza. Otros dicen que fue un refugio o polvorín de la batería establecido en el castro vecino. Otras teorías más místicas llaman también a esta cueva “Bocas do Sangue” ,dando nombre a una historia de unos amores adúlteros entre una mujer, esposa de un soldado de los guardias del poderoso Señor de Andrade en el Siglo XIV y un capitán de sus tropas.

El esposo mata a los adúlteros y los arroja a esta cueva, en la que él sucumbe también, ante la persecución de las mesnadas del de Andrade.

Dice la Leyenda, que en ciertas ocasiones se oyen como unos lamentos extraños en la cueva situada en Cervás y que el que los escucha no tarda en morir.

Se dice que a esta Virgen acudieron los representantes de los pueblos de la comarca para implorar la desaparición de la epidemia. Esto sucedía en los días inmediatos a la Pascua de Pentecostés.

La epidemia remitió y las gentes de la zona decidieron realizar una ofrenda (voto) de agradecimiento. La ofrenda era entregar seis libras de cera para iluminar la capilla, así como renovarse el voto anualmente. Le ofrecían a la Virgen una flor y se colocaba en sus manos: la flor de Chanteiro. El Voto era ofrecido por Ferrol, A Graña, Ares y Mugardos.

Una vez efectuada la ofrenda religiosa comenzaba la fiesta profana y la romería propiamente dicha. Con el tiempo la celebración profana fue teniendo cada vez más fama. Ferrol pidió la conmutación del Voto en 1839, más tarde Ares abandonó esta ofrenda después de la Desamortización y fue recuperada en 1954. En cuanto a Mugardos, las autoridades dejaron de celebrarlo durante la II República, recuperándose después de la Guerra Civil.

 Los que nunca dejaron de asistir a Chanteiro, el martes de Pentecostés, fueron las gentes de las diversas aldeas de la comarca, que continuaron con la devoción a la Virgen milagrosa, en una tradición que ya cumplió más de 600 años. En la actualidad el día del Voto de Chanteiro, es fiesta local en Ares y Mugardos.

Son muchas las teorías que quieren dar explicación a esta construcción. Unos opinan que fue una habitación prehistórica y que se sitúa tan cercano al mar porque era más útil para la caza. Otros dicen que fue un refugio o polvorín de la batería establecido en el castro vecino. Otras teorías más místicas llaman también a esta cueva “Bocas do Sangue” ,dando nombre a una historia de unos amores adúlteros entre una mujer, esposa de un soldado de los guardias del poderoso Señor de Andrade en el Siglo XIV y un capitán de sus tropas.

El esposo mata a los adúlteros y los arroja a esta cueva, en la que él sucumbe también, ante la persecución de las mesnadas del de Andrade.

Dice la Leyenda, que en ciertas ocasiones se oyen como unos lamentos extraños en la cueva situada en Cervás y que el que los escucha no tarda en morir.